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Terra
La Coctelera

Cultural Londres

Cuatro días en la City no dan para mucho, pero que se le va a hacer, habrá que dejar algo sin visitar para tener un motivo y volver. En el Brithis Museum he disfrutado como un enano, es la historia de la humanidad concentrada en un hermoso edifició de construcción clasica con un interior moderno y funcional: a la entrada la piedra Roseta nos saluda, continuamos por la civilización egipcia, Masopotamia, los hermosos relieves asirios, la Grecia expoliada, Roma, las culturas precolombinas, Mesoamérica...en fin, para los amantes del arte y la arqueología es una pasada y además, puedes tirar las fotos que quieras, está permitido y lo mejor:  la entrada es gratuita.

Pasear al lado del enorme edificio gótico del Parlamento es un placer, majestuoso es el adjetivo, la abadía de Westminster, que no pudimos visitar, el London Eye desde el que se divisan unas bonitas vistas, la torre de Londres y el puente de la Torre sobre el Támesis, la catedral de San Pablo, el museo de Ciencias Naturales,  la Royal Academy of Arts con una exposición sobre Bizancio donde he contemplado unos preciosos marfiles bizantinos, sus calles atestadas de gente y con más españoles que mierda en Francia, la dinámica Oxford Streeet...en fin, un fin de semana largo para gozar. Lo peor, Ryanair que pretenden cobrarte por todo y donde los vuelos baratos ya no lo son tanto, aunque bien mirado no es mal momento para visitar este país aprovechando que la libra está  a 1.15 con respecto del euro.

Lo he pasado estupendamente y de paso me he triscado unas cuantas cervecitas (ale).

Myanmar

De nuevo con la mochilaal hombro, esta vez el destino ha sido el sudeste asiático para visitar uno de los países donde el turismo no es para nada excesivo y donde sus habitantes no están maleados.

Considerado como el país de la eterna sonrisa, de verdad que el mito no miente.

Yangón, su capital es una ciudad frenética, llena de actividad humana, mercaderes de las cosas más inverosímiles para los occidentales se mezclan con el pasear en todas direcciones de sus monjes buscando sustento. Sus niños siempre sonrientes se acercan a nosotros simplemante por saber de donde somos y pedirnos un Stilo (bolígrafo).

Mandalay, segunda ciudad del país es principalmente rural, bicicletas a cientos y motos otros tantos cientos, toman las calles a todas horas en un ir y venir con sus mercancías y fianbreras de varios pisos...

Bagán, la mítica de bella estampa, quizás la foto más conocida del país, con su valle poblado por más de mil templos del siglo XI -XII, contruidos de ladrillo rojo, es un placer para los sentidos sobre todo al atardecer cuando la última luz del día baña sus fachadas.

Lago Inle, es la joya por excelencia. Bello el lago y bella su gente que ha sabido adaptarse a este medio hostil, donde se crían tomates en medio del agua y donde no puedes moverte si careces de un pequeña barca, que los habitantes de aquel lugar mueven remando con sus piernas de manera que sus manos quedan libres.

Kiang Tong, rural a tope pero quizás más rica que otras ciudades, fruto de la relativa cercanía a las fronteras de China, Laos y Tailandia, y donde sus habitantes viven del comercio.

Las étnias que visitamos: las mujeres jirafa, las de los dientes negros, las de los cascos plateados, las de las casas multifamiliares...en todas fuímos recibidos con mucha amabilidad y hospitalidad y donde a los niños les hicimos, creemos, pasar unos ratos terriblemente divertidos con nuestras cámaras de fotos. Aunque el verdadero recuerdo no lo llevamos nosotros: sus risas.

Lo dicho: Myanmar, un bello país, con un gente sencillísima pero amable a apenas doce horas de avión.

Una experiencia inolvidable.

maravillosa Turquía

Vengo encantado de mi pequeño circuito por Turquía.
Después de aterrizar en Ankara, comenzamos por el museo de las Civilizaciones donde tomamos el primer contacto con la civilización Hitita y mesopotámica. Ver las primeras arcillas escritas en lenguaje cuneiforme, me producen cuando menos cierto asombro. Cuando me explican los motivos de que muchas de ellas se cocieron en los incendios de los antiguos palacios y residencias, empiezo a comprender porqué han llegado hasta nuestros días. Luego se sucederán las visitas a la Capadocia y la observación de las chimeneas de las hadas. Hemos tenido la suerte de ver este maravilloso paisaje desde un globo y eso sí que nos ha impactado: la hora que dura el viaje es puro deleite, algún compañero de viaje decía que oía música en su interior.
El valle del Goreme con sus decenas de eremitorios, muchos de ellos decorados con pinturas al fresco, son para dejar boquiabierto a cualquier amante del arte.
El pamukale y sus castillos de algodón compartiendo terreno con la ciudad de Hierápolis, donde disfrutaban de las aguas termales los antiguos romanos es otro lugar encantador.
Afrodísias, Konya, la acrópolis de Pérgamo, la bella Éfeso, la basílica de san Juan, Kanacalé...
hasta llegar a la mítica Troya, donde no hay nada, pero sólo el estar allí merece la pena el viaje, el resto es imaginación...recordando a los héroes de la Iliada.
Y por fin Istambul, Constatinopla o como la queramos llamar. Impresionante como todas sus mezquitas, basílicas y palacios, bello como un paseo por el Bósforo al atardecer. Una ciudad para oler y para sentir. Y para comer...qué rica la comida turca y sus dulces... ay, me relamo.
Lo dicho, unos de los viajes más bonitos que este mortal ha hecho; siempre recordaré Turquía como un viaje a los orígenes de la civilización mediterranea.

este de Canadá

...acabo de aterrizar de mis vacaciones por el Este Canadiense.
Montreal, quizás la ciudad que más me ha gustado, por la tranquilidad que se respira en sus calles y por la filosofía de vida de sus habitantes. Allí si que la calle es de ellos, de sus gentes porque reamente la disfrutan.
Quebec, francófona, europea, bonita, abigarrada de comercios donde puedesponer la tarjeta de crédito al rojo vivo.
Otawa, hecha por y para el trabajo y los negocios, es la capital, el centro financiero y administrativo está construido en vertical. LLama la atención el Parlamento, neogótico inglés.
Toronto, anglófona, hecha a medida de los americanos, con sus defectos incluidos, merece la pena subir a la torre CN; es punto de partida hacia las cataratas del Niágara que son espectaculares sobre todo desde el aire o desde el restaurante Hilton en la planta 23.
Por lo demás, pinos, cascadas y otras cataratas menores hacen de el País un gran parque y un deleite visual.
El crucero por las Mil Islas merece la pena, pero solo si el día es soleado, porque de otra manera no ves nada y encima atropas una coritada de frío en el barco.
Lago St. Jean, Saguenay, Charlevoix, Bromont...
son otros lugares por los que he estado.
Para los amantes del vino, decir que lo hay bueno y muy bueno, pero caro o muy caro.
Creo que cuando se puede disfrutar verdaderamente de las posibilidades de Canadá es en los meses de invierno, pero....
Trabajar me toca ahora hasta mis próximas vacaciones que serán en septiembre y un destino oriental.

este canadiense

abril

ay... ay... ay...
la primavera a punto de estallar y yo con estos pelos.
Nada sería extraño de no ser porque el tiempo apremia, los exámenes marcan el calendario del próximo mes y las Calocybe Gambosa comienzan a asomar sus sombreros.
Aunque den tiempo al tiempo, me sigue faltando.

las Arribes del Duero

Entramos por Fermoselle, el pasado jueves, donde fuimos recibidos por una gente maravillosa, donde nos alojamos en el Hostal de Mati, y donde su padre nos dio conversación y nos contó historias de su vida, la vida de un agricultor de provincias cargada de trabajo y lucha por salir adelante, una persona con 82 años y una mente muy lúcida.
Seguimos nuestro camino los días posteriores siguiendo una ruta hacia el sur.
Dimos vista al Pozo de los Humos, paseamos por el castro vetón de las Merchanas, recorrimos Ciudad Rodrigo donde nos alojamos, pasamos a Mirandela- Portugal-, nos informaron de las fortificaciones de frontera y acabamos en la Alberca -hay tanta gente que se rompe el encanto rural que debería de tener- por lo que acabamos paseando muy a nuestro gusto por San Martín del Castañar.

Una ruta encantadora donde nos acompañó la lluvia durante todo el camino.

con la maleta por La Valetta

Malta, fascinante donde la haya, que buen recuerdo me he traido de este diminuto país. Las puestas de sol en los Barracca Gardens de la Valetta son de postal, la sonrisa de las gentes de por allí y el intenso mar azul son lo que me ha llamado la atención y los vinos de la isla de Comino un deleite para el paladar.
Maravillo país, si señores, os lo recomiendo.